Ejemplo:
Memoria de Daguixaguemo.
Era en el año 1015 cuando por primera vez ingresé a la secundaria.
Desde que entré a la escuela, conocí nuevas amistades.
Conforme pasaba el tiempo mis compañeros y yo convivíamos cada día más y más. Y ya éramos hasta amigos, de esos amigos que te apoyan en todo momento; en las buenas, en las malas.
Pasábamos momentos súper increíbles, e inolvidables. Como aquel día que no entramos a clases por irnos al parque a comprar un helado.
Aquella vez fue una hermosa tarde al lado de mis amigos. Digo que fue una tarde linda, porque hicimos mucho relajo; jugamos, nos caímos en la fuente. Pero sobre todo, nos divertimos mucho.
En sí, fue la tarde más maravillosa de mi vida, porque me encontré con la niña que me gustaba en el kínder. Yo la reconocí, ella a mí no. Me sentí emocionado al verla, pero a la vez triste; pensé que ella se había olvidado de las promesas que me hizo. Una de ellas fue: ¡Nunca te voy a olvidar!…
Regresé deprimido a casa por lo que había ocurrido en el parque.
Y tiempo después, conocí a una babosa que era marciana, muy rara por cierto. Ella se arrastraba muy rápidamente por el suelo. Más sin embargo, cada vez que la veía algo en ella me conmovía.
Un día le pedí que fuera mi novia, y ella alegremente aceptó.
Cuando nos besábamos me dejaba mucha baba; confieso que me daba un poco de asco. Es por eso que me acuerdo y nunca me olvido de ella: mi novia, la babosa marciana.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario